Análisis de riesgos en ciberseguridad
Cada vez suceden más ciberataques a empresas y, para protegerse de futuras amenazas, se utilizan principalmente los análisis de riesgo.
¿Pero sabemos qué es un análisis de riesgo y cómo funciona exactamente? En este blog te lo explicamos.
Un análisis de riesgo evalúa y determina qué amenazas y fallos en la seguridad pueden afectarnos a nosotros o a la empresa, como la eliminación o robo de datos, o el malfuncionamiento de sistemas. Todos estos factores se recopilan para prevenir cualquier ataque de hackers.
¿Cómo se podría implementar un análisis de riesgos?
Lo primero es identificar todos los activos de la empresa: las gestiones de datos, los sistemas de hardware, software y cualquier tipo de comunicación. Una vez identificados, se debe evaluar si son amenazas potenciales y cómo protegerse de ellas.
¿Qué tipo de amenazas pueden afectarnos?
Hay varios tipos de amenazas que pueden afectarnos, incluidos ataques externos, internos, errores humanos y desastres naturales.

Ataques externos
Los ataques externos se ejecutan de manera remota sobre los sistemas de la empresa. Algunos ejemplos son:
- Malware: Software hostil que daña el sistema accediendo a través de publicidad web, correos y mensajes spam.
- Phishing: Suplantación de identidad para robar datos personales como contraseñas o datos bancarios.
- Ataque DDoS: Sobrecarga de solicitudes a un servidor que lo colapsa, impidiendo su funcionamiento.
- Ransomware: Secuestro de datos, donde el hacker solicita un rescate en criptomonedas para liberar la información.

Ataques internos
Los ataques internos son aquellos que ocurren dentro de la empresa, a menudo de forma accidental. Se clasifican en:
- El peón: Trabajadores manipulados para realizar actividades maliciosas.
- El tonto: Usuarios con malas prácticas de seguridad, como contraseñas débiles.
- El colaborador: Funcionarios que colaboran con personas externas para sus propios beneficios financieros.
- Lobo solitario: Actúan de manera independiente, siendo especialmente peligrosos si tienen acceso privilegiado.

Errores humanos
Los errores humanos son responsables de un 95% de las violaciones de ciberseguridad, según estudios de IBM. Ejemplos de estos errores incluyen:
- Envíos erróneos: Información confidencial enviada a destinatarios incorrectos.
- Parches: Posponer actualizaciones de seguridad permite a los hackers infiltrarse fácilmente en los sistemas.
Exploit llamado «Eternal blue»
A causa de esta irresponsabilidad, hubo varios casos de ataques de ransomware debido a no actualizar los equipos, aunque Microsoft ya había parcheado el exploit «Eternal blue» meses antes.
Desastres naturales
Para protegerse contra desastres naturales como incendios o terremotos, la mejor solución es la creación de copias de seguridad.
Determinación de riesgos y análisis de vulnerabilidades
Una vez identificadas las amenazas, el siguiente paso es determinar los puntos débiles o brechas en los sistemas de seguridad. También es importante analizar las actividades de los empleados en busca de posibles comportamientos dañinos.
Medidas de prevención y control
Tras identificar las vulnerabilidades, se deben clasificar las medidas de prevención según su prioridad. Algunas medidas de control son:
- Instalación de cortafuegos (software y hardware).
- Sistemas de seguridad en la nube.
- Revisar los permisos de usuario y roles.
- Implementación de un sistema de duplicados.
- Contraseñas seguras con más de 8 caracteres, incluyendo mayúsculas, símbolos y números.
- Realizar backups periódicos.
- Acceso a webs seguras.
- Cerrar sesión tras el uso de un sistema.
- Protección de datos mediante cifrado.
- Uso de medidas biométricas.
- Mantener los sistemas actualizados.




